El deslumbramiento es un problema óptico causado por un reflejo excesivo de la luz en la superficie de una pantalla, que dificulta o impide leer su contenido. Suele producirse con una iluminación exterior intensa – como la luz solar directa o una luz artificial potente – y es especialmente problemático en las superficies brillantes, que actúan como espejos. El deslumbramiento reduce el contraste, provoca fatiga visual y perjudica la usabilidad.
Para minimizar este efecto, los fabricantes utilizan recubrimientos antideslumbrantes (AG), capas antirreflectantes (AR) o técnicas de optical bonding que eliminan el espacio de aire entre el cristal y la pantalla. En las aplicaciones industriales, de exterior y de automoción, reducir el deslumbramiento es esencial para la legibilidad y la seguridad, por lo que un acabado superficial adecuado y el brillo de la retroiluminación son una parte clave del proceso de diseño.
