Un polarizador es un componente clave en la construcción de un LCD, responsable de controlar la dirección de la luz transmitida, lo que hace posible la modulación por el cristal líquido. Un LCD típico incluye dos polarizadores – uno en el punto de entrada de la luz y otro en el de salida –, con los cristales líquidos entre ambos, que giran el plano de polarización bajo tensión para regular el brillo y el contraste. Los polarizadores influyen también en los ángulos de visión y en la legibilidad en distintas condiciones de iluminación.
Existen polarizadores transmisivos, reflectivos y transflectivos, que se eligen en función del modo de visualización (p. ej., visibilidad en exteriores o funcionamiento de bajo consumo). Un polarizador dañado puede degradar la calidad de imagen o provocar una retroiluminación irregular, por lo que su correcta selección es fundamental en el diseño del dispositivo.
